Se habla de: legislativas EEUU 2010, “posibles” consecuencias económicas

Ya conocemos los resultados de las elecciones legislativas en EEUU. Como se veía venir por los resultados de las encuestas, duro varapalo para el Partido Demócrata del presidente Obama. En EEUU, las legislativas son un buen termómetro para las posteriores elecciones presidenciales, así que el mensaje para el presidente Obama es claro: tendrá que emprender un proyecto renovado.

En estas elecciones, se ponían a escrutinio del pueblo americano toda la House of Representatives (el Congreso o cámara baja, los 437 escaños del mismo), 37 asientos del Senado (la camara alta, de un total de 100 asientos) y 37 governadores.

Eso en términos generales para todos los estados, porque por ejemplo en el estado que estoy ahora (Massachussets), también votaban al sheriff, fiscal general, comptroller (polémico por cierto, ya que al parecer la vencedora había defraudado al fisco anteriormente), etc. También votaban algunas enmiendas, como por ejemplo subir los impuestos al consumo (un pseudo-IVA que cada estado aplica como quiere) y otras medidas. Entre ellas, una que me ha llevado a tener una gran conversación durante la comida de hoy, ya que votaban para que el gobernador, representando al estado, en caso de visitar Israel deberá hacerles saber a las autoridades hebreas que Massachussets no está a favor de su política con Palestina.

La economía ha pesado y mucho en estas votaciones (en general), basta repasar los principales resultados (provisionales) de las elecciones:

  • El Partido Demócrata conserva por la mínima la mayoría en el Senado. 51 asientos para los demócratas, 47 para los republicanos y 2 para los independientes. Son resultados provisionales, de ahí que todavía no sumen los 100 escaños totales. Quizás lo más preocupante en esta cámara es que el Tea Party, ese movimiento ultraconservador del que tanto se ha oído hablar, ha colado a Marco Rubio por Florida y Rand Paul por Kentucky.
  • El Partido Demócrata pierde más de 60 escaños en el Congreso, el mayor vuelco electoral desde la época Clinton. El partido republicano tendrá la mayoría ahora en este cámara. 243 escaños para los republicanos, 189 para los demócratas.  haya colado hasta 30 representantes en esta cámara.

Otros Tea Party’s como Paladino (el que realizó esas horrorosas declaraciones sobre los homosexuales recientemente), por suerte (más bien, por lógica), no han conseguido salir elegidos (en este caso, Cuomo será el nuevo gobernador en el estado de New York).

Por cierto, hoy aquí en EEUU nadie apenas habla de ello, pero finalmente parece que la marihuana no será legalizada en California (resultados provisionales también).

Al grano. ¿Cómo de importantes son los resultados de estas elecciones legislativos?  Muy relevantes, al fin y al cabo, ambas cámaras son las que validan las leyes en EEUU, país que suele generar portadas de periódicas con muchas de las polémicas que promulga.

El Senado es la cámara más importante de las 2. Al haber menos senadores que congresistas (100 vs. 435), tener una duración mayor sus cargos (6 años vs. 2), la estabilidad es mayor, siendo menos partidistas y menos influenciado por la opinión pública que el Congreso. Además, el Senado tiene varios poderes exclusivos, como por ejemplo que el Presidente no puede ratificar tratados internacionales o realizar designaciones importantes de autoridades (embajadores, miembros de la Corte Suprema, miembros del Gabinete, etc.) sin el consentimiento del Senado.

Es por ello, que si los demócratas hubieran perdido también el Senado el futuro hubiera cambiado aún más.

A lo largo de la historia, los mayores vuelcos electorales han tenido gran transfondo político. Aquí expongo algunos, para sacar a colación lo que puede cambiar a partir de ahora en EEUU, y por ende, en el resto del mundo (ya sabéis eso de que si EEUU estornuda, el resto del mundo se resfría):

  • 1938, fin del New Deal: los republicanos ganaron 81 asientos del Congreso, y juntándose a los demócratas conservadores, pusieron fin a la política expansiva del New Deal de Franklin Delano Roosevelt (el por muchos considerado como el mejor presidente de la historia de EEUU).
  • 1946, cansados de la guerra: un año después de la muerte de FDR y el fin de la II Guerra Mundial, un pueblo americano harto de la guerra y de la economía, hizo que los republicanos ganasen 55 escaños del Congreso y 13 en el Senado.
  • 1966, bloqueo a Johnson: el populismo de la Great Society (eliminar la discriminación racial y la pobreza), Medicare (cobertura médica para los mayores de 65 años) y la Voting Rights Act (eliminar discrimnaciones raciales en los votos, dando entrada a los afroamericanos) se vio eclipsada por la inflación, la sombra de Vietnam y las revueltas raciales, lo que hizo que los republicanos ganasen 47 asientos del Congreso.
  • 1974, tras el Watergate: tras la dimisión de Nixon por el escándalo Watergate (espionaje al Partido Demócrata, permitido e instigado por el propio presidente Nixon, el que también abolió el patrón oro y la estabilidad de  la política monetaria que hoy en día muchos añoran con la Guerra de Divisas), los demócratas ganaron 49 escaños en el Congreso y 4 en el Senado.
  • 1978, era pre-Reagan: la economía y los tratados de cesión de la soberanía del canal de Panamá a Panamá (¡qué menos!), hicieron que el demócrata Carter lo pagase con la pérdida de 15 escaños en el Congreso y 3 en el Senado a manos republicanas.
  • 1982, Reagan vs demócratas: la campaña demócrata contra las medidas ecónomicas del actor, uy, perdón, presidente Reagan (las llamadas Reaganomics), provocaron que los demócratas lograsen 26 escaños para el Congreso.
  • 1994, el GOP alcanza la mayoría: los republicanos lograron 54 escaños del Congreso y 8 del Senado, para alcanzar la mayoría en ambas cámaras (en el Congreso por primera vez en 40 años). La falta de liderazgo de Clinton ayudó a ello.
  • 2006, profecía de las elecciones del 2008: la guerra de Iraq, la dejadez de Bush con la tragedia en New Orleans tras el huracán Katrina, los esfuerzos por privatizar la Seguridad Social, etc. provocó al resurgimiento de los demócratas, recuperando la mayoría en ambas cámaras (tras la pérdida de ambas en 1994), tras ganar 31 asientos en el Congreso y 6 en el Senado.

¿Y este nuevo giro a la derecha, este giro a los republicanos, en qué afecta a la economía? Si han ganado los republicanos, ha sido básicamente porque veían un futuro económico poco halagüeño con Obama, ¿qué podemos esperar ahora? Algunas reflexiones que hago en caliente, y que hacen que yo personalmente no confíe en que los republicanos puedan aportar lo que EEUU necesita:

  • Obama necesita definirse. Recuerdo que cuando viví las elecciones presidenciales en 2008, preguntaba mucho eso de, ¿por qué votas a Obama? (cabe recordar que en EEUU se vota a la persona, no al partido) Muchos me decían que porque recogía lo que él/ella quería. Me resultaba curioso, ya que era gente muy dispar. Esa ambigüedad le sirvió para ganar, pero ahora debe definirse. Sobre todo en términos económicos. Los programas fiscales expansivos han servido para arreglar agujeros que había que arreglar, ha seguido una política monetaria más por convección que por convinción. Ahora tiene que posicionarse como ese socialista (más impulso aún de los servicios sociales) al que muchos califican, o como un liberal conservador (quizás el perfil más ambicioso al que un progresista puede aspirar en unas instituciones políticas tan burocráticas en EEUU, con lobbys, financiaciones de partidos ilimitadas y apersonales, etc.) que a otros muchos gustaría que fuera.
  • El problema de EEUU no sólo es la tasa de desempleo actual, sino también su futuro incierto. La burbuja de deuda en la que viven es un problema, pero lo es más aún la incertidumbre del modelo productivo americano. ¿Tecnología? ¿Se centrarán en diseño y marketing externalizando finalmente todo? ¿Biotecnología? ¿Energías renovables? En todos esos campos ahora hay muchos competidores, y en casi todos, con líderes sólidos fuera de EEUU. Futuro incierto.
  • La última vez que las cámaras legislativas eran dominadas por republicanos (aunque esta vez el Senado se salva por los pelos) y la presidencia por los demócratas fue durante los años 1995 a 2000. Lo gente lo recuerda como una época de creación de puestos de trabajo y auge. Una falta de etiología total, desconexión de la causa-efecto. En aquel entonces el boom venía de la burbuja tecnológica que luego explotaría en 2001. El partido demócrata y el republicano trabajaron codo con codo por el bien de la nación. No creo que nadie espere lo mismo ahora. Los republicanos no harán concesiones, el Tea Party saltaría al cuello.
  • La economía no es la de 1995. En 1995, la economía tenía una mejor salud. La deuda no era la actual, el boom tecnológico venía acompañado de inversiones importantes. La política monetaria se centraba en enfríar el recalentamiento de la economía (subir tipos de interés) para luchar contra la inflación. La FED podía hacerlo por ella misma, sin necesitar nada de los políticos. Ahora la situación es la contraria: se teme la deflación. La FED no puede bajar aún más los tipos, necesita a los políticos, políticos que no se pondrán de acuerdo por mucho que la economía de sus ciudadanos lo necesiten. Los republicanos lucharán por recortar el déficit y la política expansiva; los demócratas verían sus programas (que van en la línea justo opuesta) frenados.
  • Más inversión, menos gasto: EEUU tiene que recortar gastos improductivos y aumentar la inversión productiva. Muchas subvenciones a los mal llamados biocombustibles (que en realidad no son más que agrocombustibles), deducciones fiscales que vienen de la era pre-Bush que no hacen más que favorecer a las clases más pudientes, etc. deberían ser revisadas. En su lugar, apostar por la investigación y la creación de empresas y sus inversiones correspondientes con deducciones fiscales más fuertes (no sólo las actuales para PYMEs), inversión en educación y dejar de privatizarla, apostar por la integración social de los hispanos y afroamericanos (que a día de hoy siguen igual de mitificados para muchas profesiones donde pudieran aportar muchas cosas interesantes), etc.
  • La economía americana depende en gran medida (aproximadamente 2/3) del consumo interno. El consumo no acaba a arrancar (como muestra que el PIB sólo haya crecido un 2%), y el hecho de que la deuda haya caído por un aumento del ahorro personal (ha pasado del 5,5 al 5,9%) se debe en gran medida a la suspensión de pagos en tarjetas de crédito o a las polémicas ejecuciones hipotecarias. ¿Cómo reflotar el consumo interno sin dañar a las tan adoradas instituciones financieras (40% del PIB en EEUU)?

Pequeñas reflexiones desde la Bentley University en Boston. Seguiremos informando.

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