¿Queremos un € caro o barato?

Ya ha empezado el curso en Deusto, y con él lo que más me gusta de mi trabajo: el aprendizaje social. Es decir, que la bidireccionalidad (¿existe este palabro en español?) profesor-alumno elevada a la enésima potencia. Y una de las preguntas que más me están haciendo vía Twitter, Facebook o correo electrónico trata sobre la explicación, repercusiones y origen de la depreciación (aunque en la práctica se puede ver como una devaluación también) del yen por parte del Gobierno japonés.

Como sabréis, y aún sin saber la cifra exacta, el Banco de Japón intervino en el mercado de divisas, con un objetivo fácil de entender: poner muchos yenes en circulación, comprando otras divisas con yenes vamos. ¿Qué se consigue? Depreciar el yen en el mercado de divisas. Si hay más yenes, bajarán de valor, porque ya sabéis eso de que todo aquello que abunda vale menos.

Las últimas noticias indican que no sólo Japón está manipulando su divisa, sino que también otra serie de países asiáticos, como se puede apreciar en la siguiente figura (a mayor cantidad de divisas extranjeras en posesión de un país, mayor cantidad de su propia divisa estaré en el mercado de divisas, luego su divisa se verá depreciada):

Para empezar, un poco de historia. En noviembre de 1989, en la ya era post-Reagan, se publicó  un documento que se vino a llamar el Consenso de Washington. Era una lista de diez medidas de política económica que, con el tiempo, y aunque en un principio estaban dirigidas a América del Sur (claro, es que no tenían tanta masa inteligente como EEUU para dictaminar su devenir en política económica), se ha convertido en una especie de credo monetario (para los que creen en él, claro).

Uno de los puntos importantes es el tipo de cambio, que básicamente dice que los países tenían que tener un tipo de cambio competitivo para promover el crecimiento de las exportaciones (en dólares, eso sí, que no_hay_más_divisas en el mundo). Este punto del dogma y fé monetarista pretendía poner fácil el comercio internacional para EEUU, eliminando las protecciones arancelarias de forma que los productos americanos llegasen a todas las esquinas del mundo fácilmente (que, de una manera u otra, ha acabado también en libertad de entrada y salida de flujos financieros, es decir, las peras y manzanas que se comercian hoy en día).

Quizás lo que no contaban en aquellos días los de Washington es que en 1995 iba a aparecer el Organización Mundial del Comercio y que en el mundo comercial su supremacía se iba a ver mermada. Ahora hay muchos actores en el comercio, por lo que esto de los tipos de cambio lo veo muy peligroso. Si todos hacen lo mismo, todos perderán. Japón ha conseguido la depreciación del yen, una vez que China había comprado muchos bonos japoneses, y ahora es la FED de EEUU la que se está planteando una nueva ronda de de impresión de dólares, que total, sólo es pulsar más veces el botón de imprimir. ¡Juguemos todos a la ruleta rusa!

Por todo ello, la provocación de depreciar la moneda me parece una auténtica vergüenza. La OMC, Japón es miembro, debería prohibir estas acciones, porque altera las condiciones de mercado claramente (y como siempre, a favor de los que más tienen, claro). Pero, ¿quién se atreve a sancionar todo esto?

En cuanto leí esa mañana la noticia, me vino a la cabeza la Teoría de Juegos de John Nash, que se resume en esta escena de la película Una Mente Maravillosa:

Resumiendo: uno no sólo tiene que mirar por su interés personal, sino por el interés del colectivo. En otras palabras, ¿qué pasaría si ahora otros hicieran la misma jugada? (que es lo que está pasando)

¿Y por qué luchan por tener una divisa barata los países exportadores (tanto China, como Japón como EEUU lo son)? Tiene muchas repercusiones, y las voy a plantear desde la óptica de la Unión Europea, que es quizás lo que más importe a los lectores. En plena crisis de Mayo del 2010 (la crisis de deuda soberana en Europa que llamaron), se especulaba con que el € volvería a sus orígenes, paridad con el dólar, etc. Es decir, un € mucho más barata: por aquel entonces incluso cayó del 1,2.

La gran beneficiaria de un € barato sería como no Alemania, la que llaman la locomotora de Europa (yo creo que en España se deben de coger pocos trenes, porque poco impulso veo del crecimiento del PIB alemán en este 2010), ya que su economía se basa en las exportaciones (de capital financiero y productos/servicios, de ahí que dependan tanto de la supervivencia de los PIIGS). Es decir, poco consumo interno (los alemanes no consumen todo lo que debieran, básicamente porque tampoco ganan tanto como parece desde fuera) y mucha exportación.

La depreciación del € genera efectos directos sobre el bolsillo de todo europeo que se preste. De hecho, la caída del € en Mayo provocó el caos generalizado como se puede apreciar en esta serie de gráficas.

Eso sí, no todos los efectos son buenos (sí, para países como Alemania sí, pero es que hay otros 15 hermanitos). En primer lugar, efectos positivos:

  • Exportación: lo que citaba anteriormente, para países que exporten productos/servicios, les viene muy bien un € barato, ya que más baratos resultarán sus productos/servicios para los que los compren (aunque para la Zona €, básicamente son consumidores de la propia zona), aunque cada vez más con China, tratados de libre comercio con Corea del Sur, etc.
    De hecho, en este artículo se explica como cada caída del 1% en el valor del €, quitaba un 5% de beneficio de los productores chinos, lo que expone la cada vez mayor relación comercial UE-China.
  • Turismo: Europa es destino turístico por excelencia, así que cuanto más barato sea comprarse un helado en las playas de Benidorm o alquilar un pedaló en la costa azul de Francia, mejor. ¿Habrá tenido algo que ver un € más barato con que en España haya aumentado el turismo en Agosto?
  • Inversiones extranjeras directas: más empresas extranjeras se animarán a venir a Europa, dado que ahora resulta más barata la mano de obra, la manutención, equipamiento, etc.
  • Inversión en activos extranjeros: más barato nos resultará a los europeos comprar acciones de empresas americanas (siempre apetitosas para los inversores), etc.
  • Recogida de beneficios en el extranjero: para empresas europeas que operen mucho fuera de las fronteras, mejor, ya que ahora por sus ingresos en divisas extranjeras (dólar, libra, bolívar, etc.) más euros recibirán. Por ejemplo, en España, mejor para el Santander con tanto negocio por ahí repartido, Telefónica, etc.

Sin embargo, también hay una serie de efectos negativos:

  • Petróleo: sabiendo que el petróleo sigue siendo la fuente primaria de energía, la dependencia europea por el oro negro es grande, por lo que un € más barato encarecerá las importaciones de crudo de los países exportadores (Oriente Medio básicamente).
  • Turismo: los europeos somos muy viajeros, y sobre todo, a países fuera de la zona euro, por lo que con un € barato nos resultaría más caro irnos a ver el Parlamento Británico o el puente de Brooklyn.
  • Deudas: muchas empresas se endeudan en divisas extranjeras, sobre todo en dólares, por lo que para éstas es una situación desfavorable, ya que las deudas las tienen que devolver en dólares, no en €, luego siendo éste más barato, más se encarecen las deudas (ni que éstas fueran baratas…).
    Relacionado con este punto, lo mismo pasa con los préstamos hipotecarios. Esto se ha dado mucho en los últimos años con el carry trade del yen japonés. Ya que allí los tipos de interés eran bajos, muchos se endeudaban en dicha divisa, por lo que si el € más barato, quizás se pierda mucha de esa ventaja frente al yen (a menos que claro, ahora vengan las autoridades niponas forzando una depreciación, como es el caso).

Ahora bien, otra cosa es si realmente el € está caro o barato. Para ello hay que utilizar lo que se conoce como la Paridad de Poder de Compra o Purchase Power Parity, que ya expliqué en este artículo empleando el Índice Big Mac.

Hoy, 23 de Septiembre, está en máximos desde Abril, pero en Mayo del 2010, cuando el € estaba por los suelos, la compra era más barata en un 7% en Japón, en un 10% en EEUU y en un 11% en el Reino Unido, por lo que todavía había recorrido tanto para el dólar, como para el yen respecto al €.

Jugar con las divisas me parece un auténtico despropósito. Pero claro, están legitimados los gobiernos a ello, así que quizás, sea hora de revisar las reglas del juego. Por cierto, ¿os he dicho alguna vez que el 50% de la producción mundial es consumida por EEUU? Quizás ahora uno se explique muchas cosas🙂

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