¿Seguirá España el camino de Japón?

Japón es un país que llama mucho la atención. Representa la cuna del videojuego (estos días está por Europa el padre de los videojuegos, creador de Mario Bros e inventor de la Wii Shigeru Miyamoto), los famosos sushis que tanto gustan por España (y que tanto daño parecen estar haciendo a las ya muy escasas ballenas), las construcciones vanguardistas en seguridad para hacer frente a la gran cantidad de terremotos que sufre por estar localizado el país en pleno Cinturón de Fuego del Pacífico, etc.

En los últimos días también está siendo noticia Japón porque el primer ministro Yukio Hatoyama está siendo incapaz de cumplir su promesa electoral de cerrar la base naval de clave Estados Unidos en la isla sureña de Okinawa, prefectura donde todavía residen más de 47.000 soldados estadounidenses emplazados ahí una vez Japón perdió ahí la famosa batalla de Okinawa. También es conocida esta isla por sus famosas corridas de toros, pero sin matador (qué consuelo), lo que hace que la conozcan por un sumo de toros.

Sin embargo, lo que me parece interesante exponer de Japón en este artículo es la grave crisis financiera e inmobiliaria que ha sufrido en las últimas dos décadas. Entre 1980 y 1990, se produjo una revalorización de activos financieros e inmobiliarios que hizo finalmente implosión para dar lugar a una de las mayores burbujas especulativas de la historia económica moderna. La siguiente gráfica con la evolución del índice Nikkei (ya sabéis que los principales índices bursátiles siempre son referencia de la salud económica de un país) habla por sí sola:


Antes de la explosión de esta burbuja, muchos pensaron que Japón podría llegar a ser la primera potencia mundial, desbancanado a los EEUU que cuando aquello vivían bajo la desregulación de Reagan (que ahora Krugman saca a debate si realmente desarrolló o no la economía americana). Gozaba de un enorme superavit comercial por sus exportaciones (similar al que tiene China en la actualidad, de ahí que muchos sean escépticos con el futuro próximo de China). El estado favorecía a las empresas privadas (incluso se hablaba de proteccionismo para evitar la inversión extranjera, sobre todo de EEUU), incluso favoreciendo la existencia de un yen barato. Washington presionaba a Tokyo para que revaluará el yen (como hace ahora con Pekin). Por capitalización bursátil 18 de los 20 bancos más grandes del mundo eran japoneses. Todo estaba relacionado: los bancos emplearon el superávit comercial para comprar tierras y acciones. El suelo se revalorizó, este incremento de valor llegó a la bolsa (como se puede ver en la gráfica), la cuál a su vez realimentaba el valor de los inmuebles.

La burbuja algún día tenía que estallar. En el periodo comprendido entre 1955 y 1989 el valor de los bienes inmuebles japoneses se había multiplicado por 75, suponían ya el 20% de la riqueza mundial (equivalente a cinco veces el territorio completo de Estados Unidos, país que contaba con una extensión 25 veces mayor). Incluso la amplia biodiversidad que gozaba Japón se se vio fuertemente dañada por este desarrollo urbanístico. Todo ello fue alimentado por el gobierno, que incrementaba la masa monetaria a un ritmo del 9% anual, y además ofrecía importantes ventajas fiscales por la adquisición de viviendas.

Pues bien, ocurrió lo que era de esperar. De 1981 a 1991, durante el boom inmobiliario en Japón, los precios de las viviendas subieron un 221%. De 1991 a 2005 en Japón los precios cayeron un 65%. Durante años, la bonanza económica que había en el resto del mundo (que le permitía seguir exportando), no produjeron fuertes crisis sociales (el paro actual ya ha rebasado el 5% que en Japón tratan como tema tabú e histórico), reforzada además por el carácter ahorrador (tasa de ahorro aproximada del 13%) que tienen los japoneses, como bien demuestra que sean los mayores compradores de bonos de EEUU.

Pero, la coyuntura de crisis global actual está poniendo a Japón en la cruda realidad. Tienen un yen fuerte, y cuando hay que ajustarse el bolsillo, muchos prefieren acudir a manufactureros más baratos (Vietnam, India, Filipinas o China) antes que seguir con su tradición de importar de Japón.

Las exportaciones en crisis (el Made in Japan de toda la vida de la tecnología, ha dejado paso a otros gigantes asiáticos como Acer en PCs o Samsung en TVs, e incluso se le han colado rivales como Apple que arrasan en el propio Japón), y el otro pilar sobre el que se asienta cualquier cualquier economía, el consumo interno, sigue deprimido (aunque como señalan en este blog, como curiosidad un tanto ejemplar, 1 de cada 4 japoneses tiene ya una Nintendo DS). El nuevo gobierno (que llegó tras 54 años casi ininterrumpidos del conservador Partido Liberal Demócrata) anunció hace un año que la deflación podría materializarse, mientras que el banco central (Bank of Japan o BOJ) no puede bajar más los tipos de interés (están al 0,10%).

Todos esto provoca que la situación actual en Japón sea más que preocupante:

  • Los datos macroeconómicos preocupantes quedan complementados por el rápido envejecimiento de la demografía de Japón (los baby-boomers de la 2ª Guerra Mundial se están jubilando, acompañado porque Japón es el país con mayor esperanza de vida), cuya financiación está provocando que su deuda pública se acerca al 200%, siendo la mayor del mundo. Algunos expertos auguran que la economía podría colapsarse si se sigue debiendo el doble de lo que se genera (incluso se habla de un período máximo de 5 años para reducir la deuda). Encima la mayoría de esa deuda es comprada por los bancos estatales, por lo que en lugar de dispersar el riesgo, se concentra aún más.
  • En el mercado interno los sueldos y los precios están cayendo (situación deflacionaria previamente expuesta). El gasto de los consumidores sigue siendo bajo, que ni siquiera las medidas de gasto gubernamentales acaban de estimular. El gasto en obras públicas ha caído durante dos trimestres seguidos y el pronóstico para el consumo privado es realmente incierto.
  • Todo esto hace que exista en el gobierno escepticismo a no poder colocar toda las emisiones de deuda o que en caso de sí conseguir colocarlas, resulte más caro, dado que el mercado exigirá una mayor rentabilidad.
  • El IVA sigue siendo muy bajo, sólo del 5%, y el nuevo gobierno ya ha dicho que no espera subir el IVA en los próximos 4 años. Subiendo el IVA se podría hacer caja, pero existe miedo a deprimir aún más el consumo privado (¡¡y eso con un 5% de IVA!!).
  • Las reformas que el ex-primer ministro Junichiro Koizumi (Partido Liberal Democrático de Japón, de centro-derecha) entre 2001 y 2006 fueron muy pro-mercado (sobre todo la privatización del sistema de correos y sus cajas de ahorro y la flexibilización del mercado laboral), ampliando la brecha social en un país que siempre se había caracterizado por la equidad social (tal y como comenté en este artículo).

Si en Japón llaman a esta época como la Década Perdida, creo que parecido pudiera pasar en España, a tenor de ciertas similitudes cuando menos preocupantes:

  • De 1998 a 2008, los precios de las viviendas han subido un 178%, mientras que de 2008 a 2010 en España únicamente han caído un 10% (de lo poco que habían caído los precios ya hablé en el artículo sobre el “problemón de España”). Los precios deberían seguir cayendo, lo cual no es bueno si seguimos teniendo una economía muy concentrada en la construcción.
  • El envejecimiento de la población es otro grave problema en España, acompañado por un tasa de desempleo espeluznante del 20%. Todo esto presumiblemente hará que España se endeude mucho más del 60% sobre el PIB actual, a menos que se remedie.
  • Hemos sufrido una crisis financiera e inmobiliaria que nos acaba de explotar.
  • Hemos tenido un gobierno de centro-derecha durante 8 años que ha tomado muchas medidas pro-mercado y privatizado muchas empresas (las conocidas joyas de la corona, Endesa, Tabacalera, Repsol, Argentaria y Telefónica). Que sí, que ésto sirvió para cumplir con el Tratado de Maastricht.. ya lo sé..
  • El consumo interno sigue bajo, y ya se empieza a rumorear una posible espiral inflacionista.

¿Qué nos espera? No lo sé, pero ojalá me equivoque con lo que he escrito en este artículo.

Y si os digo que España tiene la 3ª mayor deuda total (privada + pública), sólo superada por el Reino Unido y Japón, ¿qué diríais?

Deuda total por países en 2008

Deuda total por países en 2008

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