Desde Leioa unos consejos a La Moncloa

España en recesión, con un paro superior al 20% (aunque parece que el último dato nos da un pequeño respiro), un déficit público superior al 10% (hace 3 años era superávit), un endeudamiento público creciendo a pasos agigantados (ya está situado casi en el 60%), un endeudamiento total (público + privado, incluyendo aquí familias y empresas) del 342% sobre el PIB (el tercero más alto del mundo), etc. Y uno se pregunta, ¿cómo podemos salir de todo esto?

No me las voy a dar de listillo sacando la varita mágica contra la crisis. Sin embargo, sí que en este artículo me propongo a plasmar por escrito muchas de las cosas que a lo largo del año he ido exponiendo a los alumnos en clase, ya que, en mi humilde opinión, son ellos los que pueden sacar a España de la ya famosa crisis. Así que aquí van las que voy a llamar recetas de Alex:

  1. Debemos mantener nuestra filosofía y política de ahorro. España tiene un ratio de ahorro del 20% sobre el PIB. Grecia tiene únicamente un 6% y Portugal un 7,5%. El problema al que se van a enfrentar estas economías es que juntan un ahorro bajo con un endeudamiento alto (113% y 91% sobre el PIB respectivamente). Es decir, debes mucho y encima no tienes de dónde sacar para devolver. De ahí que Grecia haya tenido que activar el mecanismo de ayuda de más de 100.000 millones de € (histórico y sin precedentes). España mantiene una seriedad fiscal ante los mercados financieros gracias a este ahorro (entre otras cosas, aunque ya no sé qué pensar tras el batacazo de ayer), así que prefiero que nos sigan llamando “rácanos” a los españoles🙂
    Curioso que los que bautizaron a los PIGS (Reino Unido) y los que son la locomotora mundial (EEUU), tienen una tasa de ahorro baja (12 y 10% respectivamente), acompañada por déficits monstruosos (alrededor del 100%).
  2. La economía productiva de España (en los servicios no estamos tan mal, ahí tenemos al Santander, BBVA, ACS o Repsol por el mundo en posiciones más que importantes) debería aprovechar de la posición geográfica estratégica que nos dio la separación de Pangea:
    • Según Naciones Unidas, hasta el 2050 la población mundial crecerá un 40%. Esto, acompañado de una continua disminución de las tierras cultivables, el incremento de las urbanizables (por el aumento de la población), provocará que la productividad agrícola tenga que multiplicarse considerablemente. Puras matemáticas: somos muchos más y tenemos menos que repartir, ¿por qué no aumentar lo que tenemos para repartir? España tiene muchos recursos para ello.
    • La producción agrícola es la actividad económica que más agua dulce consume. La demanda de este agua crece al doble de ritmo que la población mundial. Todo esto hace que haya cálculos que digan que para el 2025 un tercio de la humanidad pueda padecer escasez crónica de agua. ¿Buscar alguna manera barata de desalinizar las inmensas cantidades de agua salada que España posee en sus mares?
    • La población está envejeciendo a un ritmo vertiginoso. Todo el día nos hablan de que las pensiones hay que recortarlas. Pero, lo que no se ha sacado a debate, es que quizás también nos falten recursos humanos, ya que la ya famosa Ley de Dependencia se asienta sobre la necesidad tanto de recursos económicos como humanos. Además, estos datos se acompaña de la gran emisión de CO2 que la atención sanitaria personal y física representa, tal y como nos comentaba el equipo Inmeditech en este artículo. ¿Por qué no apostar por la sanidad a distancia? Inmeditech está en ello🙂
    • Por otro lado, las energías renovables. Tenemos que cuidar a la madre Tierra sí o sí. Estamos dañando árboles, mar y ríos, los pulmones del planeta (absorción CO2 y devolución de oxígeno). ¿Por qué no apostar por una industria fuerte en el campo de las energías renovables? En ello estamos, muchas empresas son líderes en solar y fotovoltaica (el petróleo de España es el sol). Pero hay que mantener ésto, así que por favor, Ministerio de Industria (y lobbys asociados), paren de atacar al sector!
    • El proyecto Desertec que se está llevando a cabo en el desierto del Sáhara. Con este proyecto alemán, se esperan implantar medios de generación solares en el desierto del Sáhara para llegar a los 20 GW de potencia en 2020 y a los 100 GW en 2050. En el Sáhara despoblado hay un total de 9.000.000 kilómetros cuadrados, donde cada kilómetro cuadrado es capaz de generar con una potencia de 50 Megawattios el kilómetro cuadrado, lo cual da una potencia total de 450 TW totales. El consumo pico mundial es de entre 12 y 13 TW. ¿Suena interesante y bonito no?
      Proyecto Desertec en el desierto del Sáhara
      España aquí tiene que aprovechar su localización estratégica para la distribución posterior (aunque sea en Europa sólo, ya que las pérdidas de transporte a Australia serían altas) de la energía ahí generada. Por ello, me parece más que interesante que investigadores del CSIC hayan desarrollado un cable eléctrico 5 veces más potente que los actuales, haciendo mucho más eficientes las redes de distribución (actualmente es necesario generar 2 kwh para un consumo posterior de 1 kwh).
  3. Tenemos que mejorar mucho nuestra competitividad. El World Economic Forum publica anualmente un índice de competitividad. Es un ranking de países en base a información sobre 12 variables que describen la competitividad, tales como las infraestructuras, estabilidad macroeconómica, calidad de la educación, eficiencia mercado laboral, funcionamiento de los mercados financieros y capacidad tecnológica e innovación (entre otras). A mí no me choca que España esté en el puesto 33 sobre 133 países.
    Y todavía me choca menos que justo las variables que analicen sean aquellas que más urgente sea que reformemos. Infraestructuras (menos mal que el ministro de Fomento me parece de los más competentes y sensatos que ha habido en este país), mercados financieros (algún día se llevará a cabo la reestructuración del sector financiero, “Las cosas de palacio van despacio” que dicen..), y me detendré en las 2 más importantes:

    • Mercado laboral: los funcionarios superan en un 25% a los trabajadores del sector secundario (3,1 millones de trabajadores públicos frente a 2,3 en industria, cuando la industria representa el 15% del PIB de España), por primera vez más de 1 millón de parados mayores a los 45 años, España ha destruido el 96% del empleo entre los 7 grandes países europeos, etc.
      Hay que acabar con la alta temporalidad sea como sea. Y es que esto tiene cisnes negros asociados, que improviso ahora en 1 minuto: si yo no tengo certidumbre laboral (contrato temporal), no podré consumir mucho, no podré comprarme una casa, tendré que ahorrar, quizás no aporte todo lo que pueda en la empresa por miedo a hacerlo mal y ser despedido, etc. La pescadilla que se muerde la cola.
    • Educación: la educación no es un gasto es una inversión. La tasa de desempleo entre los jóvenes menores de 25 años es del 39,6% (en la UE, de media, es del 20,9%). España (los españoles) abusó durante los años de la burbuja inmobiliaria de trabajo fácil, con poca formación y que daba mucho dinero, el ladrillo. Sueldos desorbitados, chicos de entre 16 y 20 años, con poca formación, comprándose BMWs que algún día pagarían, que es que su trabajo daba mucho dinero.
      Por desgracia, este fenómeno de aumento del desempleo juvenil con una caída del crecimiento económico es recurrente en España. Durante la crisis de principios de los 80 fue del 45% y como consecuencia de la crisis de 1991-1992 alcanzó la misma cifra.
      La burbuja explota, ¿y ahora qué hacemos? El economista Say expuso a finales del Siglo XVIII que la oferta creaba su propia demanda. En nuestro contexto: la formación podría crear demanda. Una inversión importante en personal cualificado crearía demanda de dicho personal en muchos de los campos que hemos dicho antes serán críticos en los próximos tiempos. Según el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional, el porcentaje de empleos que requieren cualificaciones de alto nivel pasará del 29% en 2010 al 35% en 2020 (dentro de la convergencia en las sociedades occidentales a la Sociedad del Conocimiento).
      Pero la educación en España no pasa por su mejor momento:

      • Según el Ministerio de Educación (datos del 2006), España INVIERTE (perdón por las mayúsculas) en educación un 4,3% sobre el PIB. La media de la UE es del 5,05%, y de los países de la OCDE, un 5,3%.
      • En el informe Pisa de 2006, los estudiantes españoles de 15 años ocuparon la posición 35 en lectura, en una lista de 56 países, la 32 en matemáticas y la 31 en ciencias.
      • España es el tercer país europeo con más abandono escolar temprano (casi el 32% de los jóvenes entre 18 y 24 años dejó de estudiar después de la enseñanza obligatoria, muchos sin el título de ESO), sólo superada por Portugal y Malta.
      • Las clases pudientes en España no han apostado ni por la creación de universidades privadas de élite (como sería Ivy League en EE UU), ni por apoyar generosamente centros públicos prestigiosos donde formar a la alta administración (tipo Grande École en Francia), como muy bien señala este artículo.
      • Por si no fuera poco, se han producido varios recortes en los presupuestos generales del estado en las partidas de investigación (luego nos sorprende que estemos a la cola en esto). Obviamente, esto ha creado bastante revuelo en la comunidad científica.
      • La nueva Ley de Ciencia ha dado un buen paso adelante: se ha intentado diseñar una carrera investigadora coherente, contratanto desde el primer día. Sin embargo, puede llegar a quedarse en un mero buen intento, ya que no es de obligado cumplimiento más que para las ayudas financiadas con fondos públicos. Esta divergencia podría crear “investigadores de 1ª” e “investigadores de 2ª”. Por si no nos era poco con contratos indefinidos y temporales, ahora nos traen investigadores “por categorías”. En fin….

El resultato de todo esto es que hemos pasado de “Jóvenes y sobradamente preparados” a el “Jóvenes y sobradamente frustrados“. Todo lo indicado hasta ahora deriva en que, según un estudio del Observatorio de la Inserción Laboral de los Jóvenes Españoles, los jóvenes tienen una enorme aversión a la movilidad geográfica, preferencia por el trabajo público y rechazan enormemente trabajar por cuenta propia y crear una empresa.

Precisamente este último punto es quizás el que más me molesta, porque sólo con nuevas empresas que cambien el tejido productivo lograremos dejar de depender del ladrillo y los bikinis.

Por cierto, yo también soy joven eh (aunque por el momento, no frustrado)!

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