Bancos sociales: microcréditos, microseguros y microdepósitos

El último escándalo bancario ha sido ese en el que se ha difundido que la SEC (organismo regulador del mercado de valores en EEUU, el equivalente a la CNMV de España) ha demandado a Goldman Sachs por la comercialización de productos financieros sofisticados (los ya famosos CDO), que para hacerlos más exóticos aún, fueron bautizados como Abacus 2007-AC1.

Puede que sea la primera pieza que caiga del dominó de bancos de inversión. Lo que me parece sorprendente es que haya gente que realmente no se imaginara que esto algún día podría pasar. Estas armas financieras de destrucción masiva algún día tenían que aparecer. Y podemos darle las gracias a presidentes neocapitalistas como Reagan. Y es que este ex-actor que luego se convirtió en presidente del país más poderoso del mundo, allá por 1987 decidió quitar a Paul Volcker como presidente de la FED y poner en su lugar a un tal Alan Greenspan, el ya famoso “arquitecto” de la crisis actual (bajó los tipos de interés hasta tipos nimios que llenaron de dinero el sistema financiero).

Sin embargo, otro de los grandes méritos de este dúo peculiar Reagan-Greenspan fue la abolición de la ley Glass-Steagall, esa que introdujo en 1933 uno de los mejores presidentes de la historia de EEUU (Franklin Delano Roosevelt) para separar la banca comercial (depósitos y préstamos, vamos, los bancos de toda la vida) y la banca de inversión.

Sin esta ley vigente, un banco (ahora que éste puede hacer de todo) puede coger el dinero depositado por sus clientes (ni tan mal, a tenor de que el cliente confía en el banco) para invertirlo. Pero lo peor aún es “jugar”con el dinero que un banco hubiera prestado a un cliente. ¿Cómo? Pero, ¿si un banco presta dinero puede jugar con ese dinero? Sí, vía las ya famosas titulizaciones, que básicamente consiste en empaquetar deudas de cliente y venderlas por el mundo, los famosos CDO.

Todo esto dio lugar a la Reaganomics y al Consenso de Washington, conceptos que yo explicaría como el paso de un capitalismo productivo a un neocapitalismo especulativo que ha explotado con la crisis que todavía hoy sufrimos.

Un peligro en todas las de la ley que Obama quiere mitigar ahora con el reestablecimiento de la Ley Glass-Steagall, mediante lo que se ha venido a conocer como la Ley Volcker (sí, el mismo que Reagan quitó en su día para sentar a Greenspan que ahora es consejero económico del presidente). También se habla sobre la desprivatización bancaria en EEUU, movimiento muy interesante en mi opinión.

Pero hoy vengo a hablar de otros bancos. De bancos éticos, de bancos que tienen una mira más social y menos capitalista que los citados en los párrafos anteriores. Y uno de los grandes arquitectos de este tipo de bancos (conocidos como MFIs) es Muhammad Yunus, al que muchos han bautizado como el creador del banco de los pobres.

En su empeñó por terminar con la pobreza en el mundo, ideó un sistema de créditos con bajos tipos de interés y sin aval. Dado que en muchos lugares del planeta la gente no puede solicitar un préstamo como el que estamos acostumbrados en el mundo occidental, Yunus creó el banco Yunus o Grameen en 1976 que sería el que ofrecería estos servicios de microfinanciación.

Este banco social, además de conceder estos pequeños créditos también acepta depósitos de sus clientes. Por lo tanto, el modelo de negocio es similar al de cualquier otro banco que conocemos. Sin embargo, su funcionamiento es diferente. Veámoslo por pasos:

  1. El objetivo principal del banco es ofrecer financiación (dinero), que lo hace vía microcréditos.
  2. Estos créditos pequeños (en cuanto a la cuantía que se solicitada prestada) tienen su fundamento en la mutualidad. Grupos de 5 personas reciben el dinero solicitado y los requisitos son bajos (bajos tipos de interés y no hacen falta avales).
  3. El funcionamiento se hace práctico y viable bajo la premisa de que ninguna de las 5 personas recibirá dinero pestado de nuevo si alguno de esos 5 no devuelve el importe prestado.
  4. Esto fomenta el compromiso y la responsabilidad, formando pequeños grupos de responsabilidad compartida. Esto que en Occidente lo veríamos como “el que hizo la ley hizo la trampa”, en países como Bangladesh (donde está ubicado el banco Grameen) tiene un gran éxito, hasta el punto en que el ratio de morosidad apenas sobrepasa el 2% (frente al 5%, por ejemplo, que alcanza en España, cabalgando peligrosamente a niveles del 9% del año 1993).

La mutualidad citada anteriormente (solidaridad y ayuda mútua entre personas, que también ha sido aplicada a lo largo de la historia en las Mutuas de Seguro y las Cooperativas de Crédito (Cajas Rurales en España)) crea un cooperativismo entre los beneficiarios de los préstamos, hasta el punto en que el banco es propiedad de los receptores de estos préstamos. De hecho, el 94% de la empresa es propiedad de estos prestatarios-prestamistas, dejando el 6% restante en manos del gobierno de Bangladesh.

Este trabajo le valió a Yunus el premio Príncipe de Asturias de la Concordia 1998, Premio Internacional Simón Bolívar en 1996 y con el Premio Nobel de la Paz de 2006.

Estos microcréditos pertenecen al campo de la microfinanciación (que a nivel mundial tiene cada día más repercusión, como se puede observar aquí), servicios financieros para personas en situaciones muy desfavorecidas. Dentro de las microfinanzas también podemos encontrar los microseguros. Estos seguros a pequeña escala están posibilitando a los agricultores africanos asegurar pequeñas cosechas a través de su teléfono móvil, en un servicio desarrollado por Safaricom, el mayor operador de red en África.

El funcionamiento es sencillo y barato:

  1. Los agricultores africanos aseguran las semillas, fertilizantes y herbicidas cuando éstos son escaneados a través de la cámara de un teléfono móvil.
  2. La confirmación del seguro es enviado mediante un mensaje de texto al dispositivo móvil del agricultor.
  3. Los agricultores, vía su telefóno móvil, están registrados a una central meteorológica.
  4. Un panel de expertos leen la información de la central. Si detectan que las condiciones climáticas deteriorarán la cosecha de uno de sus asegurados, le reembolsan la cuantía haciendo uso del sistema de micropagos vía teléfono móvil M-Pesa de Safaricom.

Todo esto supone un importante ahorro en términos de costes administrativos que estas personas no pueden asumir de otra forma. En línea con esto, recientemente se ha puesto en marcha también un servicio de microdepósitos, como vehículo de ahorro. Hay que pensar que para personas que viven con 2 dólares al día, es díficil ahorrar o no gastarse todo en un día, razón por la cual estos microdepósitos o las tarjetas de ahorro son muy interesantes.

¿Quién dijo que la innovación sólo era posible para Apple o Google?

3 responses to this post.

  1. […] Bancos sociales: microcréditos, microseguros y microdepósitos [ alexrayon.wordpress.com ] […]

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  2. Muhammad Yunus ha estado en España hoy:

    “El Grameen Bank tiene unos ocho millones de prestatarios, el 97% de los cuales son mujeres. Además de sus oficinas en Bangladesh, en 2008 abrieron una en el barrio neoyorquino de Queens (Estados Unidos). “Las mujeres devuelven el dinero en un 99,3% de los casos”, dijo.

    Ahora también ofrecen créditos a los niños de sus clientas para que puedan escolarizarse. Actualmente, comentó, se dan préstamos a 52.000 estudiantes.

    Además, trabajan en otros proyectos, en colaboración con grandes empresas: Danone produce yogures con nutrientes a bajo precio para niños con problemas de alimentación, Basf les facilita mosquiteras para evitar enfermedades, y Adidas, zapatillas para combatir gérmenes y contagios.

    “Incluso prestamos dinero a mendigos”, declaró Yunus. “Se les ofrece vender productos ‘puerta a puerta’, ya que igualmente irían a las casas a pedir dinero. Tenemos más de 100.000, y unos 18.000 ya han dejado de mendigar” –dijo–, mientras que el resto “lo hace a tiempo parcial”.”

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  3. […] El programa permite que los niños/as se ausenten, como mucho, el 15% de las clases. Si se detecta un absentismo mayor, automáticamente la beca queda cancelada para toda la familia. Es decir, que parte de la cooperación familiar y la solidaridad para la concesión de las ayudas: todos los hermanos/as tienen que cooperar para que la familia reciba la ayuda. Un concepto similar al que utiliza los micropréstamos que concede el Grameen Bank en el sudeste de Asia. […]

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