Los mitos “verdes”: productos alimenticios

Este fin de semana, leyendo la revista Fortune, me he encontrado con un reportaje realmente interesante sobre los mitos “verdes”. Y cuando pongo “verdes”, me refiero a esa oleada de concienciación social que se está viviendo en los últimos años, que ha llevado a que todas las empresas trabajen mucho ahora la Responsabilidad Social Corporativa, se preocupen de conseguir la certificación ISO 14001, nos conciencien para que reciclemos, etc.

Pero, hay que ser cauteloso, ya que como muchas veces digo, no es oro todo lo que reluce. Si habéis abierto el enlace sobre el reportaje que antes enlazaba, habréis visto como salen unos cuantos mitos puestos a debate. Y básicamente es esto lo que quiero tratar en este artículo, hablar sobre algunos de ellos. En concreto salen 25 mitos, clasificados por categorías, así que en este primer artículo voy a hablar sobre algunos mitos de los productos alimenticios (los 5 primeros del reportaje):

  1. El agua embotella no es “más sana” que el agua corriente
    Existe un mito muy generalizado en la sociedad en general de que el agua embotellada es más sana (y segura en consecuencia) que el agua que podemos beber del grifo. Pero la realidad expone justo lo contrario.
    Los datos que enuncia el reportaje son relativos a EEUU, pero las conclusiones serían extrapolables al resto de economías desarrolladas (ya que el problema en África es que ni siquiera tienen agua o el agua potable que tienen no está lo suficientemente limpia y causa muchos problemas). Los americanos consumen, aproximadamente, 100 litros de agua embotellada anualmente. Ese agua embotellada, además, produce residuos, ya que en EEUU es muy habitual que tras beber el agua embotellada, se tire a la basura la botella. Ese plástico o vidrio, si no se recicla, acaba incinerado o con peores usos aún, con los efectos perniciosos que ello provoca (seguramente habréis quemado alguna botella cuando eráis más pequeños, y os saldría un humo negro que no tenía muy buena pinta).
    Pero, independientemente del residuo material, ¿es más sano beber el agua embotellada? Al contrario. Como expone el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales de EEUU (Natural Resources Defense Council), el agua de grifo corriente es sometida a mayores y más estrictos controles de calidad que la embotellada. El agua corriente, de hecho, es sometida a controles una docena de veces por día en búsqueda de dañinas bacterias.
    Mientras, la FDA (algo así como el departamento que regula los productos alimenticios en EEUU), sólo mantiene de forma imperativa un único control semanal sobre el agua embotellada. Esto todavía es peor para el agua embotellada que se vende en el propio estado americano donde es producida, ya que en este caso, no es obligatorio realizar control alguno.
  2. Comprar alimentos producidos en tu región/área no siempre es menos perjudicial para el medio ambiente.
    Esto es otro de los mitos más extendidos. Se tiende a pensar que comprar a productores de la zona, no sólo ayuda a la economía local, sino que además es más ecológico porque los productos no han sido transportados desde otros lugares alejados, que provocaría la emisión de gases de efecto invernadero.
    Según un estudio de Oxfam International, un tomate transportado desde España al Reino Unido (en la costa del mediterraneo sur hay una gran industria de ello) podría ser más ecológico que uno producido en el propio invernadero del Reino Unido. Ello se debe a que para la producción dentro de un invernadero es necesario un consumo energético importante (por lo que dependerá de cómo haya sido generada la energía eléctrica en el Reino Unido, a sabiendas de que básicamente se centra en los ciclos combinados y en el carbón en dicho país) y un consumo considerable también de fertilizantes para enriquecer el suelo (los fertilizantes son mezclas químicas básicamente centradas en el nitrógeno, fósforo y potasio).
  3. Lo que se entiende por producto orgánico resulta ambiguo en ciertas ocasiones
    Los alimentos orgánicos están de moda. Y es que eso de decir que estás comiendo alimentos que han sido producidos bajo procedimientos orgánicos (menos consumo de energía, menos dañinos con el medio ambiente, menos empleo de sustancias inorgánicas, lo que hará que los productos resultantes sean más saludables) es bastante loable.
    Pero, ¿cómo de orgánicos son realmente estos productos? Esta duda se plantea dado que en la agricultura orgánica (productos en teoría libres de agroquímicos, es decir, pesticidas, fertilizantes y herbicidas) se permiten ciertos pesticidas que pueden resultar dañinos en pequeñas cantidades para el ser humano (como el sulfato de nicotina y el sulfuro de calcio).
    Por lo tanto, cuidado con lo que se llama “producto orgánico”.
  4. Algunos utensilios plásticos de menaje pueden filtrar sustancias plásticas en los alimentos al introducirlos en el microondas
    Es muy común el empleo de utensilios de mensaje de plástico como éstos para recalentar comidas en el microondas. Y también es usual ver cómo estos artículos llevan una etiqueta triangular que informa sobre la seguridad de su uso, sobre todo, a la hora de introducir los mismos en el microondas. Pues bien, al parecer no son tan seguros como se advierte.
    El peligro viene de que para fabricar dichos artículos de menaje de policarbonato de plástico, se emplea una sustancia denominada Bisphonel A (más conocida como BPA), sustancia cuyas partículas pudieran infiltrarse en la comida por efecto del calor transmitido dentro del microondas y producir daños en el sistema endocrino del ser humano.
    Por esta razón, se aconseja utilizar recipientes cerámicos para recalentar la comida en lugar de estos plásticos.
  5. La carne vacuna es tiene un efecto sigiloso pero igualmente dañino para el medio ambiente.
    Este es uno de mis favoritos. En los últimos tiempos hemos visto en televisión aparecer a alguna celebridad (como Paul McCartney) pidiendo un menor consumo de carne vacuna. ¿Por qué? No es que quieran poner a dieta a la población, sino que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha elaborado informes sobre como el negocio integral del ganado (desde la alimentación del animal hasta su transporte posterior a los lugares de distribución) es el principal causante de los gases de efecto invernadero.
    Según este estudio, esta producción de carne de ganado representa hasta un 18% de los gases de efecto invernadero mundiales, comparado con el 15% que que genera el transporte (coches, aviones, autobuses, etc.), que se creía que era el principal causante.
    Dentro del ganado, tiene especial incidencia la carne vacuna, ya que para dicha producción se precisa:
    • El coste medioambiental (explicitado en carbono) de plantar el grano en el campo para que la vaca se alimente.
    • Como rumiantes que son, estos animales emiten gases de metano durante la digestión.
    • La carne hay que transportarla luego para su consumo. La carne bovina es un importante negocio por ejemplo en América del Sur, y tiene un gran mercado importador en Europa. Ese transporte se realiza mayoritariamente en barco, medio de transporte que deja un sello importante en los gases de efecto invernadero.

Pudiera parecer que es un análisis un tanto simplista, ya que por ejemplo en regiones como África, es un campo donde se tiene que trabajar mucho aún, en mejorar las técnicas de producción de carne vacuna, ya que allí no es tan fácil alimentar a los rumiantes como en las sociedades desarrolladas. Pero en estas sociedades, donde la media anual de consumo de carne vacuna es de entre 80 y 120 kilos por persona al año, el efecto medioambiental puede llegar a ser considerable.

En conclusión, cuidado con lo que se vende y se dice en lo relativo a los productos de alimentación y el medio ambiente. No viene mal una segunda lectura de las cosas, como la que hemos hecho en este artículo.

3 responses to this post.

  1. […] Los mitos “verdes”: productos alimenticios [ alexrayon.wordpress.com ] […]

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  2. […] buscar la quema de un alimento como alternativa para proteger el medio ambiente (recordemos que el transporte es junto con la producción de carne vacuna uno de los mayores causantes del aumento d…)? ¿el fin justifica los […]

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  3. […] los consiguientes ahorros medioambientales por no tener que transportar largas distancias, etc. Ya hablé en el blog sobre ese mito verde que comprar alimentos producidos en tu región/área no siempre es menos […]

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